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¿En qué momento de su vida comenzó a formar una postura crítica frente a la religión?
Cuando estaba en el colegio nacional, un colegio de curas, en la época del 33 al 38. Ahí hablaban del Infierno y me chocaba eso de la amenaza del Infierno como un castigo al cual todos estaríamos sometidos si no cumplíamos con lo que nos decían. Después me di cuenta de lo terrible que es esa religión, sostenida por la intolerancia extrema de castigar. Con el tiempo llegue a la conclusión de que esa intolerancia se contagió a todo Occidente, con el antisemitismo de las peleas de Jesús contra los judíos que no creen en él.
¿Cómo puede observar este antisemitismo en los “libros sagrados”?
El Nuevo Testamento repite más de una vez que los judíos mataron a Jesús, que fue uno de los argumentos más importantes de los antisemitsas. Todos los santos, curas, padres de la iglesia, cristianos de distinta índole permitieron esta acusación a los judíos que terminó en la matanza de Hitler. No sé qué Papa se refería a los campos nazis como una cosa hecha por los paganos. ¡Está loco! Los campos de concentración nazis fueron obra de los cristianos. De esa religión, de ese librito de los Evangelios, se desprende la intolerancia que provocó el antisemitismo y la matanza de judíos. En un libro de Michel Onfray, Tratado de ateología, dice que la sociedad tuvo la posibilidad de ser hedonista, libre y que en cambio tenemos estas aventuras épicas de los cristianos. La intolerancia se manifiesta en el antisemitismo, en la discriminación a los gays, que también está en los Evangelios. San Pablo condena a los gays y a las mujeres sodomitas, que es una cosa que hacían los aborígenes. Hay una carta de Hernán Cortés acusándolos de sodomitas y poniendo eso como uno de los motivos por los que los exterminaron. También está la discriminación a las mujeres, que empieza con Eva, como culpable. San Pablo en el Nuevo Testamento dice que la mujer no puede hablar en las congregaciones y que si quiere saber algo que le pregunte a su marido.
Muchas veces la crítica se ocupa de atacar a a los obispos, a los sacerdotes, a la Iglesia como institución. ¿No habría que pensar también en una crítica contra los fieles?
Claro que sí. Yo creo que hay una especie de deformación de la cabeza para llegar a pensar que tienen que ser torturados en esos infiernos espantosos que pintaron hace siglos, como hizo El Bosco o escribió Dante. La Iglesia tiene esa maravillosa propaganda combinada con una maquinaria publicitaria tremenda, que le permite transformar las cosas más horribles en cosas hermosas: ese Infierno, esos finales, esos apocalipsis, la Divina Comedia. Y las cantatas de Johan Sebastian Bach: cuando uno lee los textos que cantan, las cantatas son terribles. Pero si escucha sólo la música, es solemne. Todo eso ayudó mucho a la Iglesia para que la gente pudiera creer todos los disparates promovidos por la religión. Y el problema del creyente es que cree en todo lo que le dicen, y no le explican nada. A todas las cosas que dice la Iglesia les hace falta explicación. Son puros dogmas que no se molestan en decir por qué las cosas son como ellos dicen que son. Yo no puedo creer que haya gente que crea en estos desatinos. Creen que son bondadosos, porque tienen la misericordia, tienen el perdón. Prenden la hoguera y dicen: “si me pedís perdón no te tiro”. Esa es la bondad, el acto misericordioso con el otro.
Una obra como la suya, que es muy crítica, ¿tiene que ir necesariamente contra lo que podríamos denominar canónico o establecido en las formas artísticas?
El arte es una cosa que ni siquiera se puede definir. El apoyo de artistas extraordinarios permitió el triunfo de la Iglesia. Gracias a ello obtuvo el poder que obtuvo. Tan bellas como terribles son las obras, de pintores, arquitectos, músicos. Si adentro de la Iglesia te pintan un infierno y te dicen “ahí te vas a ir” no es lo mismo que te lo digan en un café. Yo no sé si hay que ir necesariamente contra lo que vos llamás “cánones”. Lo que a mí me interesa mucho es que los lugares comunes no estén presentes. Si decís las cosas así nomás, no tienen poder de penetracion. Pero si sabés encontrar la forma para decirlo, para que ese mensaje conmueva, que aparezca como nuevo aunque sea viejo, ahí sí tu obra surte efecto. El arte tiene que transmitir un mensaje. A mí me gusta el arte como arte, pero usándola también para decir lo que pienso.
¿Cómo se siente como artista cuando es censurado?
Para mí es un éxito, me doy cuenta de que di en el clavo. En una época, me acuerdo que andaba medio disfrazado, había recibido amenazas por teléfono y me había comprado un sombrero ridículo para que no me reconocieran por la calle.
Sus “Obras con excrementos” generaron una repercusión que en muchos casos el público interpretó como una violación de los derechos de los animales más que como una crítica(1). ¿Qué pasa cuando el público pierde la verdadera intención del artista?
Era una gallina que cagaba sobre la justicia. Vos podés estar de acuerdo con eso o no, pero todos los mensajes que dejaban los que iban a la muestra eran sobre la gallina. Ninguno se refería a la obra como una obra artística. Despues de eso decidí embalsamarla. Y nunca dije que era la misma. Nadie se dio cuenta, por supuesto. Hubo un claro error de lectura. El público no pudo percibir el verdadero significado de esa obra de arte.
¿Qué ventajas y desventajas tiene en el arte lo visual y lo escrito?
Los libros en los que se publicaron textos míos vendieron 700 ejemplares. Pero la Iglesia protesta y critica cuando hay libros con mucho éxito. Como el Código da Vinci. Si no, se queda callada, no le importa. Lo que les preocupa es lo que los puede hacer tambalear, lo que pueden leer millones de personas, no 700. En el caso de mi obra, las artes visuales tienen mucho más efecto. Soy más artista plástico que escritor. Siento que puedo expresar más cosas.
En el ámbito editorial, hay una especie de terror a lo nuevo. En general, las editoriales no publican autores desconocidos o nuevos, prefieren ir con lo seguro y que saben que va a vender. ¿Pasa lo mismo en las artes visuales?
No, pero hay una diferencia importante: editar un libro cuesta mucho más que hacer una muestra. En arte visual, hay más espacios para hacer muestras, para promover obras nuevas. Tal vez en lo editorial, las que más se arriesgan son las editoriales chicas. Argonauta va a publicar algunas obras de la serie de “El Observatorio Romano”, Mansalva va a publicar algunos manuscritos míos del 70, ustedes van a reproducir trece obras mías en su libro(2).
Entre todos sus trabajos, también ha cultivado la tarea de la búsqueda, de la recurrencia al archivo, de la lectura. ¿Qué es lo que está leyendo actualmente?
Hace poco leí algo de Saer, empecé a leer Crimen y castigo de Dostoievski y también estoy leyendo el Tratado de ateología de Michel Onfray. Leí algo de Aira y no me gustó mucho. Volví a leer El matadero, y no me produjo lo mismo que la primera lectura, no me impresionó demasiado.
¿Cómo ve hoy la relación entre política e Iglesia?
Acá estamos acostumbrados a la intromisión de la Iglesia con el poder. Pasó con Menem, con de la Rúa, que salía siempre en procesión, y el Proceso, la dictadura. Hoy por fin tenemos un gobierno laico, que tiene a la Iglesia más a raya. Igual, algunas de las cosas de la Iglesia son muy ridículas. Ahora está el problema de que no aceptan al funcionario argentino en el Vaticano porque está divorciado(3) (por iribarne). Lo peor es que Ratzinger, cuando estaba Juan Pablo II, sacó una resolución ridícula suavizando a los divorciados que se casan de nuevo, que dice que en el caso de que se casaran de nuevo pero no cogieran, estaba bien, no había problema, no era pecado.
¿Y cómo puede ser que aún la religión prevalezca tanto socialmente, si es, como usted dice, una gran serie de desatinos y ridiculeces?
La religión es una fábula, también lo dice Onfray, pero él mismo aclara: todos estamos impregnados de religión. Todo el tiempo la religión está presente. Ya no importa si Dios existe o no. La cuestión pasa por otro lado: las conductas que exige la creencia en Dios. El sexo como pecado, por ejemplo, es una visión terrible. Lo que me resulta interesante como artista es que todo eso me funciona como fuente de inspiración.
¿Qué se puede hacer contra la prevalencia de los principios religiosos?
Tiene que pasar mucho tiempo para que la gente se desprenda, para que uno mismo deje de estar impregnado. Sobre todo, hay que ser capaces de analizar por qué razones esta gente cree en cosas tan disparatadas. Yo creo que es algo que se arraiga mucho desde la infancia. Pero hacer, no se puede hacer nada. Sólo es cuestión de tiempo, mucho tiempo.
(1) La obra más conocida de la serie es una en la cual una gallina defeca sobre la balanza de la Justicia. Se pueden ver las obras en www.leonferrari.com.ar.
(2) En referencia a la publicación de Doce pruebas de la inexistencia de Dios, de Sébastien Faure, que saldrá publicado a fines de abril por Ediciones Godot.
(3) En referencia al ex ministro de Justicia Alberto Iribarne, cuya designación como embajador ante el Vaticano fue denegada por ser divorciado.
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