Revista Esperando a Godot | Entrevistas Revista Esperando a Godot | Números Anteriores Esperando a Godot | Colaboraciones Revista Esperando a Godot | Staff Revista Esperando a Godot | Contáctenos  
edición número 20 {Revoluciones}  
La revolución que no fue
Por Gimena Riveros
 
 

Ernesto Che Guevara entró en noviembre de 1966 a tierra boliviana, para seguir con el proyecto revolucionario que tenía pensado expandir por toda América Latina. Luego de la conocida Revolución Cubana, del año 1959, que logra derrocar al dictador Fulgencio Batista y que planeó de ahí para siempre, una nueva modalidad de vida para los cubanos: nada menos que vivir cerrados al comercio exterior y autoabastecerse de todo tipo de necesidades.


La isla cubana era anteriormente un terreno que dependía de Estados Unidos, por ser una de las tierras que esta potencia tenía bajo su poder. “Alrededor de 1952, las empresas norteamericanas controlaban casi el 50% de la producción de azúcar, el 70% del petróleo y el 100% de la producción de níquel”(1). Sin embargo, a partir de la década del sesenta, el gobierno norteamericano dejó de comprarle azúcar a los cubanos. Este hecho dio lugar al acercamiento entre el Estado cubano y la ex-URSS (Unión de  Repúblicas Socialistas Soviéticas). Pero trataremos aquí de no analizar puntualmente el fenómeno de la revolución cubana(2) para centrarnos en el viaje del Che a Bolivia. 


Hoy comienza una nueva etapa. Por la noche llegamos a la finca. El viaje fue bastante bueno. Luego de entrar convenientemente disfrazados(3) […] el pelo está creciendo […] me nace la barba. Dentro de un par de meses volveré a ser yo(4). Así empieza el diario del Che en Bolivia, que deja entender un poco más las ideas de Guevara, sus propuestas y su fuerza. Un mediano párrafo que escribe al finalizar cada día. Una tarea que realza aún más el espíritu de su lucha. El Che nos permite, a través de sus escritos, conocer de forma cercana la cotidianeidad de un revolucionario, de un líder y de algunos de los hombres que lo acompañaron en Bolivia, muchos de los cuales perdieron su vida en aquel momento. El grupo de hombres estaba integrado mayormente por bolivianos, cubanos y peruanos. No hay que descartar los diferentes contactos que establecieron con argentinos y cubanos en cada uno de estos países.  


El trabajo que el Che y los revolucionarios estaban encaminando en Bolivia implicaba varios problemas, tales como atravesar días enteros de hambre o frío, el padecimiento de enfermedades que afectaban la región tales como el paludismo, escapar del Ejército boliviano a fin de conservar sus vidas, borrar las mayores huellas de sus pasos por los terrenos, el manejo de todo tipo de armas para el ataque de cualquier enemigo. A través de la matanza de todo tipo de animales, la preparación de diferentes platos con vegetales de la región así como el equipamiento de medicamentos y armas, los revolucionarios intentaron paliar los diferentes males. Los consejos del Che, sus charlas, sus reflexiones servían para mantener la fuerza en los momentos más duros, mostrando su gran espíritu pedagógico. La organización, división de tareas, compañerismo eran las características más notorias del grupo, así como diferentes estrategias a la hora de comunicarse a fin de que sólo pudieran descifrarse a ellos mismos, por ejemplo a través de cartas codificadas que hacían circular entre ellos. Cabe destacar que cualquier acción que rompiera con alguna de estas características era sancionada por el mismo Guevara: Joaquín (Juan Vitalio Acuña Núñez, cubano) me informó que Polo (Apolinar Aquino, boliviano) se había tomado su lata de leche y Eusebio (Eusebio Tapia Aruni, boliviano) la de leche y la de sardinas. Por ahora, como sanción, no comerán cuando lleguen estas cosas”.(5) También ellos mismos debían proveerse, la mayoría de las veces de sus propios alimentos: Comimos mejor que otros días, a pesar de la falta de palmito (corazón de corojo), por la abundancia de loros y dos monitos que mató Rolando(6). Teníamos 3 vacas con sus terneros, pero se nos escapó una, quedan 4 animales de los cuales charquiaremos uno o dos más con la sal que nos queda(7).


La fatigosa tarea de los revolucionarios de mantenerse en pie y a salvo del Ejército, duró once meses aproximadamente. La desinformación en los medios a fines de septiembre de 1967, colaboró para distraer y “tranquilizar” a la población boliviana y latinoamericana: Otro día de tensión. Por la mañana Radio Balmaceda de Chile anunció que altas fuentes del Ejército manifestaron tener acorralado al Che Guevara en un cañón selvático. Las emisoras locales en silencio; parece que puede ser una infidencia y tienen la certeza de nuestra presencia en la zona […] a las 12 pasaron 40 columnas (de soldados) separadas […] y fueron a parar a la casita donde hicieron campamento y establecieron una vigilancia nerviosa. Aniceto y Pacho informaron de esto(8).


Lo que sigue es historia conocida, Guevara y su gente logran llegar con las anotaciones hasta el 7 de Octubre. Serían los últimos días del Che con vida. Bolivia necesitaba para su liberación, inevitablemente, la independencia de sus países vecinos. Con la muerte del Che termina esa etapa, que tenía como objetivos liberar al pueblo boliviano de la opresión del Imperialismo norteamericano y luego seguir con otros países de Sudamérica. Quizá ningún otro revolucionario tuvo la capacidad y la fuerza para seguir adelante pese a la muerte de su líder. Tal vez, ningún otro, como el Che, era además de un guerrillero, un intelectual orgánico, en términos de Gramsci. Es decir, un intelectual que puede reflexionar sobre sus actos, transmitir esa reflexión al resto y presentar un carácter crítico de las acciones que se realizan. Porque en la guerrilla boliviana también participaron otros médicos que asistían a los heridos y enfermos, participaron activamente o desde el discurso otros intelectuales, tales como Jules Regis Debray, Juan Gelman, Eduardo Jozami, Ciro Bustos. 


Pensemos, a pesar de las etapas de gran dominio neoliberal que atravesamos, tras las dictaduras sangrientas de la década del setenta en casi toda Latinoamérica, en la esperanza que nos deja el Che, que no sólo ha sido un médico revolucionario que luchó hasta el final, sino también un profesor carismático, un gran maestro, un minucioso lector,un ser capaz de mezclar sus capacidades intelectuales con su fuerza de guerrillero. Y aquí su lado heroico y el mito,del que debiéramos aprender para dejar de ser, al menos, cómplices de un sistema ferozmente desigual, e intentar forjar otro camino a nuestro territorio latinoamericano.


(1) Fuente: www.portalplanetasedna.com.ar/cubana.htm

(2) Que nó sólo tuvo el protagonismo de Guevara, sino de Fidel Castro y Camilo Cienfuegos, entre otros.

(3) Guevara, Ernesto , El diario del “Che” en Bolivia, Ciudad de La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1994, pág. 1 (7 de Noviembre de 1966, primer día)

(4) Idem 3, pág. 4 (12 de Noviembre de 1966)

(5) Idem 3, pág. 49 ( 1 de Marzo de 1967).

(6) Idem 3, pág.51 (8 de Marzo de 1967)

(7) Idem 3, pág. 71 (8 de Abril de 1967)

(8) Idem 3, pág. 159 (30 de Septiembre de 1967)

Comprá los libros de Ediciones Godot con un 20% de descuento desde la web, ingresá a www.edicionesgodot.com.ar