La escuela de diseño y arte, Bauhaus, otorgó a las fiestas un rol central en el proceso de formación de sus estudiantes. Las fiestas fueron la excusa y el estimulo para diseñar y producir regalos, decorados, tickets, afiches, vestuario, vajilla, ambientación, escaleras, sillas, mesas, ect. La primer fiesta era la que formaba parte del examen de ingreso, “los aspirantes eran encerrados en un cuarto oscuro y ametrallados con una salva de truenos y relámpagos que los hundían en un ‘estado de intensa agitación’” 1. La escuela que se desarrolló en el periodo de entre guerras y que fue cerrada en el ascenso del nazismo, contaba con un cronograma; “Cuatro importantes fiestas señalaban el año: la fiesta de los farolillos, el solsticio de verano, la fiesta de los cometas y, por último, el recibimiento de la navidad” 2. Una de las mayores rupturas de la Bauhaus dentro de este concepto de fiestas era que participan profesores y estudiantes sin distinción ni jerarquía alguna, de esta manera Walter Gropius quien fuera director de la escuela durante sus primeros nueve años, se paseaba en las celebraciones disfrazado, como también lo hacían Itten, uno de los principales y más excéntricos profesores, vestido de engendro amorfo, o Kandinsky que gustaba ir vestido de Antena, o Klee que aparecía disfrazado de árbol azul.
Las fiestas eran el producto de una serie de conceptos fundamentales de la Bauhaus, el eje: fiesta-trabajo-juego. “Itten impartía sus clases bajo la divisa: ‘el juego será fiesta – la fiesta será trabajo – el trabajo será juego’” 3. Para la Bauhaus hay nuevas necesidades, hay que crear todo de nuevo, pero no es suficiente intentar diseñar todo otra vez, ni radicalizar sus usos sin tener en cuenta el proceso bajo el cual se forma esta nueva especie de estudiante que será síntesis de técnico industrial, artesano y artista. Entonces, una de las mayores huellas que deja Bauhaus es que para hacer algo nuevo tiene que haber nuevas formas de hacer, de resolver, de pensar, de conocer y de interactuar. No es posible un trabajo de vanguardia que no esté sostenido en liberar aquello que esté anquilosado, el arte debe lograr que la sociedad retroceda ante su producción.
Bauhaus instala una zona de lógica propia con un modelo educativo denominado bipolar por Gropius, donde el estudiante tenía dos profesores distintos, uno de artesanía y otro de forma debido a que, según en mismo Gropius no había artesanos con suficiente fantasía ni artistas con suficientes conocimientos técnicos, y donde podía elegir sus docentes y era motivado a desarrollar sus propios diseños de manera continua.
Se pueden encontrar, en los primeros manifiestos, dos premisa de lo que fue Bauhaus, una se debe al odio que sentían sobre la civilización moderna, que los llevaba a la segunda premisa, la de construir el futuro.
“La vivienda de nuestro tiempo aún no existe. Sin embargo la transformación del modo de vida exige su realización”, la frase pertenece a Mies van der Rohe en el programa de la Exposición para la construcción celebrada en Berlín en 1930. Bauhaus va a trabajar en la vivienda del hombre, va a trabajar sobre los modos y los elementos con los que el hombre habita el mundo, construye su espacio privado, de alguna manera crea un refugio del espacio público y del mundo exterior. Bauhaus va a combatir esa idea de refugio y ámbito privado, una de las ideas que pregonarán va a ser la de una vivienda que avance sobre el mundo, y que haga del mundo el lugar donde habita el hombre, sin que se construyan espacios privados, que ya no sea el refugio burgués. Bauhaus no trata de un arte puro ni de un arte de la política real, sino del “arte que se inserta en la vida para transformarla” 4. Uno de los lemas famosos va a ser el de realizar un arte del y para el pueblo. Es importante pensar el contexto histórico, periodo de entre guerras, la inestabilidad política de la zona alemana, cierta racionalidad y funcionalismo que trata de controlarlo todo y a lo cual Bauhaus no le va a ser ajeno, justamente un arte que transforme la vida y sea para el pueblo se lo podría acusar de funcional, pero va a lograr (probablemente a partir de lo heterogéneo del grupo que la compuso y de sus inquietudes que se nutrían tanto de la filosofía como del misticismo) la posibilidad de repensar cada cosa de vuelta, de hacer circular nuevos conocimientos, o mejor dicho, nuevos cruces. Está claro que ninguna idea es absolutamente nueva u original, sino que es producto de proceso social, pero sí se puede pensar que Bauhaus logró nuevos cruces, maneras de trabajar antes no realizadas.
“Ni el arte es solo forma pura, pues supone siempre un dominio técnico del material que se trate en cada caso, ni la industria es pura técnica mecánica, pues la construcción de una máquina plantea un problema creativo, de diseño” 5. La unidad de Bahaus será acusada de contradictoria al pedir que se produzcan objetos según la propia autonomía de los materiales, interno al objeto, y que además tengan un uso, una utilidad en la vida. De alguna manera se la culpara de introducir cierta confusión, pero sus efectos en el terreno del arte y el diseño fueron aún más fuerte que las críticas y los objetivos no cumplidos.
Bauhaus hace del reino de la racionalidad y la ciencia una nueva poética, una poética de la objetividad, y este será un aporte, otra vez, contradictorio. Mientras que logra hacer de la objetividad industrial, el cálculo, la medición, cuestiones a fines a las de un objeto artístico, y por eso una vez que la fabricación está desprovista de uso se hace, de alguna manera, poética y comparte el mismo grado de sensibilidad que el arte, Bauhaus no olvida que la utilidad es fundamental, de hecho Gropius dará, por ejemplo, una serie de reglas a cumplir en el diseño de sillas que están destinadas casi exclusivamente a que su uso sea más favorable; “a) Asiento y respaldo elásticos, pero ningún acolchado, porque es pesado, caro y coge polvo, b) posición inclinada del asiento, pues así se apoya el muslo en toda su longitud sin ser oprimido, como en el asiento horizontal, c) posición inclinada del tronco (…)”, en esa época aún era muy importante que la justificación artística de la forma cediera todo lo que necesitara la técnica.
La virtud de Bauhaus está en haber percibido que la construcción del espacio que pretende ser habitado ya no como refugio donde el arte funciona como vehículo y mero producto de consumo (por eso radicaliza formas, para no perder su noción y su capacidad artística) está en un tratamiento mucho más detenido en los objetos que crean la dimensión del espacio y que condicionan el hábitat. Por eso la mayor ruptura de Bauhaus es que dispuso al hombre para habitar el mundo valiéndose de la arquitectura, la técnica y el arte.
“Era una escuela de artes y oficios, sí, pero también un ecosistema, un hábitat, un laboratorio de comportamientos, una microsociedad” 6.
Más allá de las contradicciones que se pueden rastrear en el trabajo de la Bauhaus, las fiestas, que siempre son el territorio de la liberación, de la puesta en juego los gustos propios, los limites, la risa, cierto goce desestabilizador, ingresan como un factor que por si solo logra desmontar los modelos educativos tradicionales. Si Bauhaus dejó sus marcas en el diseño posterior, si logró crear una percepción del espacio habitado, aún hoy hay que generar la dimensión de la fiesta, de un nuevo lugar de conocimiento, y que en medio del ámbito de aprendizaje y creación se pueda celebrar sin culpas de ser amonestado o reprendido.
1 Pauls, Alan, Suplemento Radar, diario Página / 12, Buenos Aires, 28/08/2005
2 Droste, Magdalena, Bauhaus, Bauhaus Archiv, Taschen, Madrid, 2006, pag 38
4 Pedragosa, P. arte y vivienda. La bauhaus y la modernidad. Scripta nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona, 1 de agosto de 2003, vol. III, núm. 146(033). http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-146(033).htm (ISSN: 1138-9788)
6 Pauls, Alan, Suplemento Radar, diario Página / 12, Buenos Aires, 28/08/2005
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