Revolución comienza con el rasgueo distorsionado de la guitarra eléctrica de Lennon, sumado al golpe de redoblante directo y profundo de la batería de Ringo Starr y el grito de Paul McCartney. Lennon había compuesto la canción a principios de 1968 mientras Los Beatles participaban de un retiro de meditación trascendental con el Maharishi Maesh Yogi en la India. Si bien el tema estaba firmado como Lennon-McCartney, la colaboración entre los dos en el armado de las canciones se había producido sobre todo durante la primera época de la banda, especialmente hasta el año 1962, cuando ambos decidieron continuar componiendo por separado, según declaraciones hechas por el propio Lennon a Jann Wenner (fundador de la revista Rolling Stone) en una entrevista realizada en 1970.
Editado como simple bajo el sello discográfico Apple a fines de agosto de 1968, Revolución capta la potencia del sonido de rock beatle. La intensidad musical aumenta al promediar el tema a través del cruce –suprimido en Revolución 1- entre el piano de Nicky Hopkins (músico de sesión invitado) y las guitarras de Harrison y Lennon, en particular la de este último, que parece eternizar la distorsión del instrumento en una saturación cada vez más rápida y constante: “La distorsión de la guitarra se hizo deliberadamente porque John quería un sonido muy sucio y no conseguía sacarlo con sus amplificadores –afirma el productor de Los Beatles George Martin-. Lo que hicimos entonces fue saturar uno de los preamplificadores”. El punteo de la guitarra de Harrison sirve como preámbulo al desarrollo de la fuerza de la voz de Lennon, que se desgarra en los gritos de los últimos acordes.
Revolución es tal vez la canción de mayor contenido político escrita por Los Beatles, de un compromiso definido por parte de la banda con la realidad que se vivía por aquellos convulsionados años sesenta. Y es particularmente Lennon el que encarna esa actitud de mayor conexión del artista con el mundo circundante, el que manifiesta y expresa desde la música los deseos de cambio de toda una generación, donde los significados de las palabras del tema se asocian hasta formar un campo de significación determinado: la revolución funciona como sinónimo de evolución humana, quedando aparentemente abolida la idea de destrucción, ya que todo fluirá al tomar conciencia del acto revolucionario (no vinculado por otra parte a ningún encasillamiento de tipo comunista, como queda expresado cuando se habla de Mao), todo irá bien.
No resulta extraño entonces que la letra de la canción se ajuste a la sintonía y a la visión de mundo del Lennon preocupado y sensibilizado por las cuestiones de índole existencialistas, que parten de su problemática para poder indagar al hombre en sociedad. Así, en Revolución la mirada política se acopla a la búsqueda de la conducta del hombre dentro de lo histórico-social, con todas las contradicciones e inseguridades inherentes a éste, inherentes a la condición humana. Lennon se expone, queda en evidencia con sus aciertos e imperfecciones ante los demás, ante la duda de ser partícipe o no de las destrucciones que producen otras personas iguales a él.
En las grabaciones descartadas de la versión que quedó finalmente incluida en el Álbum Blanco, Lennon modifica el count me out (Cuando hablas de destrucción no cuentes conmigo) por el count me in (cuenta conmigo): “En la base que se dejó sólo se grabó la versión que decía count me out –recuerda el autor-. La versión original que acababa en el LP también decía count me in; puse las dos porque no estaba seguro”.
Dices que tienes una auténtica solución/Bueno, tú sabes, nos encantaría conocer tu plan.
Me pides una contribución/Bueno, tú sabes, hacemos lo que podemos. Pero si quieres dinero para gente que odia/Lo único que puedo decirte es: hermano, tendrás que esperar
¿No sabes que todo irá bien?
Revolución 1 fue la primera de las dos versiones que se grabaron. Las grabaciones habían comenzado a fines de mayo de 1968, con sesiones de trabajo alternadas durante las semanas del mes de junio. Una de las interpretaciones –se calculan que existen alrededor de dieciocho tomas- dura cerca de diez minutos, pero de las conocidas oficialmente ninguna supera los cinco minutos (sin tener en cuenta Revolución 9).
Lennon quería que esta versión fuera en realidad el corte del simple, pero tanto Harrison como McCartney habían manifestado su disconformidad, al considerar que el tema era demasiado lento, grabando de esta manera la versión rápida y contundente para el simple bajo el título de Revolución. Lennon –más que Los Beatles como banda- es el que fija su postura frente a los acontecimientos sociales del momento, establece el puente entre el artista y el mundo señalado más arriba: la disconformidad frente a la guerra de Vietnam (tema acerca del cual el grupo no podía pronunciarse por prohibición de su manager Brian Epstein), la primavera de Praga, las revoluciones que se propagaban en diferentes continentes, como la revolución cubana en 1959, y sobre todo las revueltas estudiantiles y de obreros originadas en Francia, acontecimiento que fue conocido como “Mayo Francés”, verdadero germen del matiz político y poético de la canción.
Si nos detenemos nuevamente en las frases del tema, al principio Lennon quiere comunicar su mensaje, su ideología, como un miembro más de la banda a la que pertenece. Parte por incluir a los otros compañeros en el compromiso asumido como creador. Del nosotros inclusivo a nivel grupal, de Los Beatles como sistema de representación de los ideales de cambio de la juventud, donde nos encantaría conocer tu plan ya que hacemos lo que podemos, Lennon termina personalizando la cuestión al distanciarse (distanciamiento que en realidad se vuelve provisorio) de todo lo vinculado a la destrucción y a la maldad. Es él, Lennon como beatle pero sobre todo como ser humano, el que decide asumir la voz del resto, que las voces de los otros tres se fundan en su voz: Si quieres dinero para gente que odia/Lo único que puedo decirte es: hermano, tendrás que esperar.
Lo interesante en esta oración de Lennon –Lo único que puedo decirte es que tendrás que esperar- es que no hay un rechazo a las malas incitaciones de forma contundente, Lennon no abandona y clausura el costado más sórdido del orden de lo humano, que pugna por llevar al individuo a la violencia y al caos. Al contrario, este tipo de estado se desplaza y queda latente en las zonas más miserables del hombre (el odio, la destrucción), porque los tiempos que corren –o para decirlo con mayor precisión: que corrían durante los años sesenta- reclaman revoluciones vinculadas a hacer el amor y no la guerra, que la imaginación gane espacios dentro del sistema de poder, ser realista y pedir lo imposible, o que se apliquen consignas como las que aparecían en el patio de la Sorbona: “La Revolución debe hacerse en los hombres antes de realizarse en las cosas”.
Pero la perla de Lennon está relacionada con no poder negar las propias contradicciones humanas: la revolución pacífica mañana puede llegar a ser el núcleo de un estado revolucionario violento (de hecho la participación de obreros y de estudiantes en las calles de París fue violenta). Lennon lleva de este modo al hombre al grado máximo de responsabilidad de su accionar en sociedad. Sólo el hombre puede garantizar que las soluciones no se transformen en destrucciones. Y a la vez no estar seguro de que esa actitud pueda mantenerse en el tiempo. Porque al dudar entra en juego la cuestión de lo multifacético: somos muchos en uno. Y la cara que hoy mostramos puede mutar en otra dentro de nuestra unidad como especie: “Es el ying y el yang –asegura el músico-. En todos nosotros hay una vena violenta”.
Revolución 1 es una versión más suave que la rockera del simple. La base rítmica se lentifica y permite apreciar mejor las armonías vocales de Lennon, McCartney y Harrison, donde la guitarra de Lennon suena más pausada y limpia que la versión del simple, a la vez que gana presencia el bajo de Paul y los arreglos de metales, especialmente trombones y trompetas.
Revolución 1 es una pieza estética que logra matices de refinamientos musicales diferentes a los de Revolución, sobre todo el final, que es un poco más prolongado. Las guitarras y los coros acompañan la voz insinuante de Lennon, que llega a ser hasta alusiva sexualmente, al ir alejándose con un fade out en continuos gemidos. Revolución 1 es además una de las treinta canciones que integran el disco doble The Beatles, más conocido como Álbum Blanco.
Dices que cambiarás la constitución/Bueno, tú sabes, nosotros queremos cambiarte la cabeza.
Me dices que es la institución/Bueno, tú sabes, mejor serías que liberaras tu mente
Pero si sigues llevando retratos del Presidente Mao/No vas a conseguir nada de nadie
¿No sabes que todo irá bien? 1
Revolución 9 es una “canción” de Lennon de corte experimental, con una influencia importante de Yoko Ono, y musicalmente opuesta a Revolución y Revolución 1. Si estas dos “revoluciones” expresan las dudas y las contradicciones inherentes al deseo de transformación del hombre, de un Lennon que ubica la vulnerabilidad de su Yo en una sociedad altamente politizada, Revolución 9 funciona como parámetro de medición de lo nuevo, de lo próximo a venir, de la “música del futuro”, como denominó el músico a este collage de sonidos y voces.
Lennon trabajó el montaje a partir de varios fragmentos de cintas de audio de los archivos de EMI, encargándose de la mezcla y de la edición final de los más de ocho minutos que dura el tema, el más largo editado por Los Beatles durante toda su carrera.
Revolución 9 empieza con el sonido de un piano de una canción inconclusa de McCartney. La grabación tuvo un proceso bastante parecido a Mañana nunca se sabe, tema que cierra el disco Revólver. Dentro de este amplio abanico de sonoridades se pueden apreciar coros con violines al revés, gritos de mujeres, llantos de bebés, sonidos de la calle, de la gente, de los animales, de los autos, onomatopeyas, fragmentos de la orquestación de Un día en la vida, voces intercaladas de Lennon, Harrison y Ringo Starr, con aportes del productor, extractos de música clásica de Beethoven, Stradivarius y Sibelius, y especialmente una voz que repite number nine durante toda la pista. Incluso llegó a decirse que esa frase escuchada al revés- number nine/turn me on a dead man/excítame hombre muerto- hacía referencia a la muerte apócrifa de McCartney, ocurrida a mediados de la década del sesenta.
Lo cierto es que el origen de Revolución 9 podemos encontrarlo en el final de Revolución 1: “La versión lenta de Revolución en el álbum seguía sin parar, así que tomé la parte del fundido y puse encima todo este material –explicaba Lennon a la revista Playboy en septiembre de 1980-. (…) luego tomé una cinta en la que un técnico hacía pruebas de sonido diciendo number nine, number nine, number nine”.
Revolución 9 estuvo rodeada de hechos controversiales que excedieron a Los Beatles. Tal vez el ejemplo más ilustrativo sea el de Charles Manson, uno de los asesinos seriales más famosos de aquellos años, fundador de la secta satánica “La Familia”, y mentor de crímenes como los de Sharon Tate, la mujer del cineasta Roman Polanski, asesinada en septiembre de 1969. Charles Manson (un músico frustrado en sus orígenes) afirmaba que Revolución 9 estaba vinculada directamente a la “Novena Revelación”, pasaje bíblico que corresponde al último capítulo de la Biblia, El Apocalipsis. La fuerte coincidencia entre la pieza musical y el texto bíblico no era una mera casualidad del destino para Manson: había allí un mensaje apocalíptico a descifrar. Y para él era “la forma de Los Beatles de decirle a la gente lo que iba a suceder; era su forma de hacer profecías; era un paralelismo directo con la Revelación 9 de la Biblia”, según declaró Gregg Jakobson, testigo de cargo contra Charles Manson.
La figura de Manson se relacionó con la de Los Beatles durante un tiempo (incluso hoy en día al escuchar Helter Skelter no podemos dejar de relacionar, aunque sea por un segundo, a la canción con este asesino). En uno de los pasajes de Revolución 9 John y Yoko aparecen diciendo alright (frase sacada de Revolución), pero Manson llegó a interpretarlo como rise (levantarse), una palabra que luego aparecería en algunas de las escenas de sus crímenes más atroces. Manson y su grupo fueron finalmente condenados a muerte, pero en 1972 California abolió la pena capital transformando la sentencia en prisión perpetua.
Revolución 9 nunca terminó de ser aceptada por el entorno beatle. Especialmente por McCartney, quien fue uno de los que más luchó para excluirla del Álbum Blanco. Es que el fuerte contraste de la “canción” con el resto del disco es demasiado evidente, teniendo en cuenta que cierra el álbum una melodía lenoniana dulce y tierna como Buenas Noches, que está después del caos sonoro de Revolución 9. Además, este tipo de yuxtaposición musical resulta aún más chocante que la del disco Socorro, cuando luego de una balada como Yesterday, cierra un rock and roll clásico a la manera de Dizzy Miss Lizzy.
Sin lugar a dudas esta “pintura de sonidos contrarrevolucionarios”, como alguna vez la calificó Lennon, fue una pieza del rompecabezas que nunca terminó de encajar en el engranaje beatle, a pesar de que las palabras de tono futurista de su creador hoy tengan vigencia desde la capacidad de poder generar música con sólo tener un programa de computadora instalado, donde “ni siquiera hace falta saber tocar un instrumento para hacerlo”.
Los Beatles fue la banda más perfecta que ha dado el siglo veinte. Y dentro de cincuenta o cien años se escuchará como hoy podemos apreciar a Mozart o a Bach.
Aunque el 10 de abril de 1970 Paul McCartney abandonó a Los Beatles públicamente, produciendo la ruptura definitiva del grupo, la revolución musical y cultural que supieron instaurar durante los años sesenta seguirá sonando, junto a un compás de Mozart o de Bach, a través del tiempo y las modas, seguirá brillando como el acorde del más preciado y exquisito clasicismo universal.
1 Los pasajes en cursiva corresponden a la letra de Revolución, de Lennon-McCartney.
Las citas fueron extraídas del libro de William J Dowlding, The Beatles. Guía completa de canciones, Madrid, Celeste Ediciones, 1995. Traducción revisada y corregida por el autor.
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